12 ago2015
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Talleres

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Condicionamiento operante es aquel en el que una conducta se refuerza o se debilita dependiendo de si las conductas llevan asociadas consecuencias positivas o consecuencias negativas.

LA CONDUCTA REFORZADA TIENDE A REPETIRSE, LA CONDUCTA CASTIGADA TIENE MENOS PROBABILIDADES DE VOLVER A APARECER.

Para poder enseñar a un animal conductas nuevas por medio de entrenamiento hay que tener muy claro que es lo que se quiere conseguir, estructurarlo lo suficiente para una buena comprensión del perro en este caso, definirlo claramente, crear un plan de entreno para saber exactamente lo que se va a trabajar en cada sesión y los avances o retrocesos que se van consiguiendo en el tiempo.

Algo que nos va a ayudar considerablemente en nuestro trabajo es la creación de un “Programa de refuerzos”.

Antes de poder crear un programa debemos de tener en cuenta algunas cosas

Refuerzo: es la acción en la que al aparecer el estimulo, aumenta la probabilidad de aparición de la conducta que queremos en el futuro.

Reforzador: es el estimulo, objeto en si o acción por nuestra parte, que hace que aumente o disminuya la probabilidad de que una conducta aparezca o desaparezca, por ejemplo, un juguete, comida, caricia, voz si queremos aumentar la probabilidad de repetición y aversivos si queremos disminuir la aparición de la conducta como pueden ser sustancias de olor desagradable, castigo físico, castigo verbal, etc.

Recompensa o premio: Es lo que recibe el perro al realizar la conducta deseada.

Castigo o aversivo: estimulo doloroso, desagradable o molesto, que aumenta la probabilidad de extinción de la conducta no deseada en el momento de aplicarlo, no garantiza la desaparición por completo de la conducta en un futuro pero disminuye la probabilidad de que vuelva a aparecer.

Jackpot: Es un premio mucho mayor y repentino que confirma un ejercicio bien realizado o un avance en la progresión. No conviene abusar de él.

Una vez tenemos un plan de trabajo creado debemos definir qué tipo de premios se van a utilizar en las diferentes etapas del entrenamiento, deberíamos de hacer una lista con la cantidad de tipos de premios disponibles y hacer una evaluación de valor por parte del perro para saber los más importantes y los menos importantes para no caer en el error de pensar que estamos intentando reforzar una conducta con un premio cuando a lo peor para el perro es un aversivo, por ejemplo, un perro que odia el queso y nosotros no lo hemos testeado, si intentamos premiar una buena conducta conseguida ofreciéndole como premio un trozo de queso, algo desagradable para él, estaremos consiguiendo el efecto contrario, el perro pensara si cada vez que hago esta conducta me dan algo malo, no lo vuelvo a hacer.

No sería un problema de aprendizaje, es un problema de que estamos utilizando mal las herramientas a nuestro alcance.

De este modo se puede usar tacos de queso, salchicha, hígado de pollo cocido e incluso su propio pienso, con los juguetes haríamos la misma operación, una pelota, mordedor, palo, muñeco. Una vez los tenemos reunidos, testear el valor es fácil, poniéndolos en fila a una distancia de un metro entre si los juguetes, podemos ir comprobando cual es el primero que coge el perro, así hasta que no quede ninguno, con la comida haríamos la misma operación, el perro siempre elegirá la opción que más le gusta. Si vamos a usar unos reforzadores condicionados (la voz, caricias) como recompensa o estimulo puente, convendría que tuviéramos preparadas unas palabras y familiarizarnos muy bien con ellas y en qué momento las vamos a usar y para que, antes de poder usarlas en un programa de refuerzo habría que “cargarlas” es decir, darles un valor, bien sea positivo o negativo para que al perro le quede bien claro lo que significa esa palabra cuando la escuche.

Refuerzo positivo, es aquel reforzador que aumenta la probabilidad de aparición de la conducta. Si después de pedir la orden de sentar le damos un trozo de comida o de juego (algo agradable) tendera a repetir la conducta para volver a conseguir un premio.

Refuerzo negativo, es aquel reforzador que aumenta la probabilidad de aparición de la conducta, ya que al realizar el comportamiento deseado, desaparecerá algo desagradable para el perro. Tensamos la correa hacia arriba y pedimos que se siente, al sentarse la tensión de la correa (algo desagradable) desaparecerá.

Es importante no confundir los términos, cuando se habla de refuerzo positivo o negativo no hay que pensar en que es algo positivo = bueno y negativo = malo, hay que pensar en términos de matemáticas, positivo = añadir, negativo = quitar.

Ya sabemos el significado de los términos más comunes pasamos a explicar los programas de refuerzo que más se usan

Programa de refuerzo fijo, en un programa fijo de refuerzo el premio ha de ser predecible, es decir, cada vez que se muestre la conducta deseada hay que premiar con un pedazo de comida.

Este tipo de programa se usa siempre cuando se empieza a usar una conducta nueva para el perro, ya que por aproximaciones y aciertos recibe una recompensa y por cada error no recibe absolutamente nada.

Cuando una conducta en el tiempo deja de ser reforzada continuamente, tiende a extinguirse de ahí que para no tener que ir siempre con una bolsita con comida pasemos al programa de refuerzo variable.

Programa de refuerzo variable, un programa variable es aquel que solo se premia alguna de las veces, cuando la conducta ya esta afianzada y correctamente ejecutada se utiliza un refuerzo variable ya que así se juega con la expectativa de que nunca se sabe cuándo va a salir el premio y se consigue mantener un nivel de concentración, de esta manera la extinción de la conducta se vuelve más improbable ya que el perro nunca sabe cuando le van a premiar y siempre va a ofrecer la conducta cuando se le pide.

Una manera de darle valor extra al premio en este tipo de programas es que podemos alternar con comida y juego como recompensa.

Un consejo es no pedir la conducta por ejemplo diez veces y solo premiar una porque probablemente sí que dejara de realizar el comportamiento por falta de expectativa, no le sale rentable hacer diez veces un ejercicio para que solo me premien una vez.

Sería aconsejable no introducir nunca una conducta que no esté correctamente realizada en un programa de refuerzo variable, de esta manera conseguiremos un comportamiento más sólido y difícil de modificar al tener muy claro cuál es la conducta correcta

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